Conciliación laboral y familiar - GenÉthico
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Conciliación laboral y familiar

Hace ya varios años que se está hablando de conciliación laboral y, la verdad, es que no sabemos si hemos avanzado mucho desde sus inicios. Analizando el término en si, se parte de una premisa donde lo que ponemos en el centro es el trabajo y no la vida.

Sabemos que puede parecer una utopía, pero la realidad es que sin vida no hay nada. El trabajo (tal y como se entiende en la sociedad moderna) se ha instalado en una cadena de importancia/necesidad que se rige más por intereses económicos globales que por la necesidad individual real para la vida humana.

En todo caso, deberíamos trabajar para VIVIR y lo ponemos así, en mayúsculas, para dotar de significado a esa palabra. Vivir una vida que merezca la pena ser vivida. No deberíamos vivir para trabajar, que es como ha sobrevivido el sistema, ¿qué paradoja, no?

Una mitad de la población trabaja en labores de cuidados no remunerados. La otra mitad, lo hace fabricando productos o servicios de forma indiscriminada, los cuales compramos con nuestro tiempo. Un tiempo que hemos invertido para conseguir el dinero que necesitamos para adquirir productos innecesarios. 

Y todo esto sucede en un escenario donde existe una clase social trabajadora que es pobre (nunca se había dado este fenómeno) y donde, además, un 10’17% de la población mundial vive por debajo del umbral de la pobreza.

¿Cómo abordamos entonces la conciliación entre la vida familiar y la vida laboral? 

Lo más importante es hacerlo desde la certeza de que un trabajador feliz es mucho más productivo que uno que no lo es. Para contribuir a esa felicidad y a la reducción del estrés que supone no alcanzar la conciliación laboral, debemos tener en cuenta 5 medidas que consideramos claves:

1.- Permisos de maternidad y paternidad igualitarios e intransferibles. 

Medida esencial puesto que las dificultades para conciliar afectan más a las mujeres. En el 95% de los casos asumen en exclusividad el trabajo de cuidados que no sólo afecta a los niños sino también a las personas mayores del círculo familiar. De aquí sale la segunda medida.

2.- Flexibilidad horaria o, incluso, reducción de jornada sin penalización salarial para aquellos trabajadores que sean cuidadores de una persona dependiente. 

En función del grado de dependencia y de la situación económica, se podrán establecer criterios para determinar el grado de implicación laboral.

3.- Trabajo de cuidados remunerado correctamente por el desarrollo efectivo de la ley de dependencia.

El estado podría pagar/contratar a una persona que se dedica en exclusividad a los cuidados de otra persona dependiente.

Probablemente en los próximos años, y teniendo en cuenta el avance tecnológico en inteligencia artificial y biotecnología, veremos cómo muchos puestos de trabajo desaparecen. Sin embargo, un área que va a crecer exponencialmente va a ser, precisamente, la del trabajo de cuidados remunerado.

Los países “desarrollados” están completamente envejecidos y lo que hasta ahora mantenían las mujeres en la sombra, pasará a ser un trabajo cualificado tanto para hombres como para mujeres y, por tanto, remunerado.

4.- Jornadas flexibles. 

La adecuación de las horas de trabajo a las necesidades del trabajador más que al ritmo de los mercados va a marcar las pautas del futuro puesto que, con la digitalización masiva del mercado laboral, cualquier tarea se va a poder desarrollar desde cualquier parte del mundo y en cualquier momento, sin necesidad de acudir a un sitio fijo, en una oficina y durante unas horas determinadas.

5.- Reducción de jornada laboral. 

Estos últimos días escuchábamos que una empresa tecnológica ubicada en Jaén se convertía en la primera en España en implantar la jornada laboral de 4h y, pronto, los fines de semana de 3 días. ¿Cómo? Aumentando ligeramente la plantilla para adecuar los turnos y aumentando, también, la productividad global de la compañía.

En definitiva, todo aquello que promueva la empatía hacia la necesidad de tener una vida familiar gratificante y una vida laboral donde prima el esfuerzo y la responsabilidad con el trabajo escapando del presentismo, no sólo proporcionará más productividad a la empresa sino que generará sociedades más empáticas, sanas y, por tanto, felices.

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