NUEVA LEY CONTRA EL DESPERDICIO DE ALIMENTOS
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Nueva Ley contra el Desperdicio Alimentario en Cataluña

El desperdicio de alimentos es un gran problema y los organismos públicos son conscientes. El año pasado se aprobó en Cataluña la ley 3/2020 de Prevención de las pérdidas y del despilfarro alimentario. A finales de este año, se pretende aprobar el reglamento que permita la aplicación práctica de esa ley que, por primera vez, pone el foco en la prevención en el origen de  la redistribución de los excedentes en toda la cadena, haciendo mención especial al sector de la restauración.

La Comisión Europea estima que cada año se desechan unos 1.300 millones de toneladas de alimentos, lo que supone 1/3 de la producción mundial. Por supuesto ese volumen de desperdicio no se produce sólo en los hogares, sino que se produce en toda la cadena de producción, distribución y compra de dichos alimentos.

Este despilfarro alimentario supone un gran problema social y, por tanto, político. El modelo productivo actual necesita una transformación hacia un sistema más responsable, sostenible y eficiente. El 4 de marzo del 2020, el Parlamento de Cataluña aprobó la Ley 3/2020 de prevención de las pérdidas y del despilfarro alimentario una norma pionera en toda Europa que interpela de forma directa al sector de la restauración y hostelería además de a las empresas alimentarias u otros organismos que distribuyan alimentos, inclusive la administración pública y los consumidores.

Costes

Medioambientalmente hablando, el impacto negativo del desperdicio alimentario es inmenso. El coste hídrico, energético, de emisiones, etc, de producir alimentos que luego se van a desechar cuando estamos en un contexto climático de emergencia es sencillamente dramático e insostenible. Incluso si tan solo nos preocupa el ámbito económico tradicional, los recursos que se emplean en la gestión de residuos son enormes por lo que un sistema que permita minimizar el desperdicio alimentario es, sin duda, un sistema más barato.

La Agencia Catalana de Residuos hizo un estudio en 2012 y calculó que 260.000 toneladas de alimentos son desechadas anualmente en Cataluña y un 16% de esta cifra estaba en el marco de la restauración y la hostelería, tanto comercial como colectiva.

Según el Ministerio de Agricultura, el gasto total español en alimentación son 98.052 millones. El 72% de las compras se efectúan en el canal de distribución y el 67,8% lo realizan los hogares, todo supone un gasto total de 48.370 millones. Sin embargo, los alimentos retirados o desperdiciados, superan los 800 millones de euros tan sólo en España.

¿Cuáles son los objetivos de esta ley del Parlamento Catalán?

  • Tomar conciencia sobre el problema del desperdicio alimentario.
  • Dotar de herramientas que ayuden a los sectores implicados a prevenir dicho despilfarro.
  • Incentivar la reducción del desperdicio de alimentos mediante la implementación de medidas que lo promuevan y lo permitan.


Es cierto que se han establecido algunas campañas hacia los consumidores finales con la intención de concienciar en esta materia. Incluso muchas aplicaciones y nuevos modelos de negocio buscan que, como consumidores finales, apostemos por la compra de excedentes, frutas y verduras que no son aceptadas por los cánones de grandes superficies, etc. Sin embargo, esta ley pone el foco en la distribución y consumo de alimentos adecuándose al marco de la normativa europea en cuanto a Economía Circular y los Objetivos de Desarrollo Sostenibles.

¿Qué obligaciones se aplican a la restauración y a la hostelería?

Como casi todas las medidas a tener en cuenta, la principal tiene que ver con la formación, la información y la capacitación. Cuando se trata de implementar procesos nuevos que tienen que ver con la optimización de procesos, la producción y con una adecuación a los criterios básicos de sostenibilidad, no basta con aplicar cambios mínimos. Es necesario formar y capacitar a TODAS las personas que formen parte de la empresa. A continuación vamos a enumerar las obligaciones según el orden de aplicación:

  1. Capacitar a los trabajadores para que actúen de forma activa contra el despilfarro alimentario.
  2. Disponer de un plan de prevención de despilfarro alimentario y aplicarlo.
  3. Aplicar medidas de prevención enmarcadas en la jerarquía de prioridades.
  4. Evitar las actuaciones que hagan que los alimentos sean no aptos al consumo o valorización.
  5. Incentivar la venta de productos con fecha de consumo preferente o caducidad próxima.
  6. Informar al consumidor sobre hábitos de consumo responsable vinculados a la prevención del despilfarro.
  7. Reducir, medir e informar anualmente sobre el desperdicio generado.
  8. Fomentar la venta de alimentos con imperfecciones.
  9. Cuantificar los alimentos que se destinen a donación humana o animal.
  10. Incorporar información sobre el aprovechamiento de alimentos.
  11. Facilitar que el consumidor se pueda llevar, sin coste adicional, los alimentos no consumidos e informar de forma clara y visible esta opción en el restaurante (preferentemente en la carta o el menú).
  12. Fomentar la venta de productos a granel.
  13. Promocionar el consumo de alimentos frescos, de temporada, cercanía y ambientalmente responsables.
  14. Mejorar la separación de la fracción orgánica.
  15. Para envasar los alimentos sobrantes habrá que emplear envases aptos para el consumo alimentario. Estos deben ser reutilizables, compostables o fácilmente reciclables. Debe permitirse que el comensal traiga su propio envase.
  16. Las empresas de restauración colectiva escolar ofrecerán programas educativos entorno al desperdicio alimentario.

Conclusiones

Por supuesto existe algún perfil de pequeña empresa que está exenta de algún punto anterior. Sin embargo, sumarse y aplicar estas directrices tan solo proporcionarán beneficios a la empresa: ahorro de costes, aumento de la notoriedad y de la imagen de la compañía, compromiso con los ODS, adaptar el modelo de negocio a la petición de los consumidores, etc.

Todo ello, acompañado de una comunicación consciente que permita contar, de forma transparente y honesta, el proceso que se está llevando a cabo en la empresa y los logros que se van consiguiendo, le dotará de mayor capacidad de adaptación y, por consiguiente, un aumento de las ventas.

La lucha contra el desperdicio de alimentos tan solo es una de las metas que contemplan los ODS, sin embargo pone de manifiesto que desde todos los ámbitos podemos hacer algo al respecto.

Y tú, ¿dispones ya de un plan de prevención o herramientas de medición?

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