¿Cómo integrar los ODS en mi estrategia empresarial? - GenÉthico
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¿Cómo integrar los ODS en mi estrategia empresarial?

¿Qué son?

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son una serie de metas y desafíos globales a los que enfrentarnos, interrelacionados entre sí para lograr un futuro sostenible para todos.

En el 2000, varios líderes mundiales se juntaron en Nueva York para adoptar la Declaración del Milenio de las Naciones Unidas. De esta declaración, salieron los Objetivos de Desarrollo del Milenio que deberían ser cumplidos en el periodo 2000-2015. El objetivo final de los ODM era reducir la pobreza extrema.

Aunque se alcanzaron buenos resultados, en 2015 los líderes se volvieron a unir con el fin de establecer nuevos objetivos de cara al periodo 2015-2030. En esta ocasión, nacieron los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para poner fin a la pobreza, proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad para 2030.

Son 17 ODS y están alineados entre sí ya que las acciones tomadas en un área afectarán los resultados de otra. Esto demuestra, la importancia de la coherencia y de la unión a la hora de actuar todos en beneficio de un bienestar social, medio ambiental y económico.

Los ODS implican a distintos actores: a nivel individual, empresarial e institucional y gubernamental.

¿Cuáles son?
Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible establecidos por la ONU (imagen extraída de la página de las NU).
Pero, ¿mi negocio seguirá siendo rentable?

Debemos ver la aplicación de estos objetivos en nuestra estrategia empresarial como una inversión y no como un gasto. Tal y como mencionábamos en otro de nuestros artículos que hablaba de la relación entre sostenibilidad y rentabilidad:

Iván Oliver Hilliard, profesor de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Europea decía:
«Ser sostenible no es una obligación, es un plan de negocio inteligente»

Partimos de la base en la que la sociedad en la que vivimos se rige por un formato de producción y consumo insostenibles. Nos hemos enfocado en una producción indiscriminada, a través de la utilización de recursos finitos, y un consumo innecesario de bienes. Sin embargo, ahora nos enfrentamos a una realidad que nos demanda y exige otra forma de hacer las cosas. La estrategia empresarial que definamos debe, por tanto, tener un propósito y generar un impacto positivo.

Los recursos

Los recursos son finitos. La realidad actual nos exige apostar por un modelo de producción que garantice una economía circular, dándole un mayor tiempo de vida al recurso o producto o que, incluso, éste sea infinito. Debemos utilizar materiales reciclados y 100% reciclables. Es la única forma de poder garantizar una economía sostenible que no haga desaparecer los recursos que tenemos, que no dañe nuestros ecosistemas o que no tenga una implicación social negativa. 

Hoy día, todo el mundo habla del problema del plástico. Nosotras no lo negamos, el problema es real. Sin embargo, muchos son los que deciden apostar ahora por el formato papel o cartón ya sea para producto final – como las pajitas – o el formato de distribución. Apostar por este formato tan sólo supone trasladar el problema del plástico al papel y nos veremos en 2030 con hashtags #noalpapel. En lo que llevamos de año (28 enero 2020), se han deforestado más de 390.000 hectáreas.

El perfil del consumidor

El perfil del consumidor está cambiando. Nos encontramos con nuevas generaciones más informadas y concienciadas con los objetivos marcados por la agenda 2030. La nueva denominada generación Z, junto a las generaciones X e Y (también conocida como ‘millenials‘), muestran mayor interés por todo aquello que supone una producción y consumo responsables, que no tengan implicaciones negativas a nivel social o medioambiental.

Esto supone una situación en la que las empresas deben buscar formas de renovarse y cumplir con las expectativas de los nuevos perfiles de consumidores. Efectivamente, la generación Z no es considerada compradora, pero sí que es consumidora e influye en las compras realizadas por sus padres. Del mismo modo, las tres generaciones que mencionamos, son los compradores del futuro y, si las grandes empresas actuales no apuestan por un cambio de estrategia empresarial, se verán adelantadas por nuevos proyectos con un propósito real. Además, numerosos estudios ofrecen datos avalando esta nueva filosofía, por ejemplo:

  • el 80% de los consumidores pagarían más si  la marca aumentara su responsabilidad social y medioambiental
  • el 73’5% de los españoles ya tiene en cuenta aspectos éticos y ecológicos a la hora de tomar decisiones de consumo.
Competencia y diferenciación

En un mundo en el que el cambio es rápido y constante, y en el que todo el mundo es susceptible de ser copiado, lo que realmente va a diferenciar a una marca son sus valores. Apostar por dar relevancia a los valores empresariales y por saber comunicar estos últimos, es apostar por una diferenciación frente a los competidores e, incluso, hoy día, ponerte por delante de ellos.

Además, en relación al punto anterior, las nuevas generaciones son más susceptibles de adquirir productos o invertir en marcas que representen valores con los que se identifican.

En definitiva, no nos podemos permitir que las acciones responsables y sostenibles sean una moda pasajera y/o una estrategia de marketing, la motivación y la implicación deben ser reales.  Si tienes una empresa y quieres transformarla, no vale con crear una nueva marca que si cubra la demanda actual si la base de tu negocio sigue siendo poco ética e insostenible. Eso sólo es diversificar el negocio para no perder volumen de mercado y un claro ejemplo de greenwashing.

Debemos tomar acciones ya y esto parte por desarrollar e implementar una estrategia empresarial que tenga en cuenta tanto a las personas como al medio ambiente. 

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