Pasaporte Covid, luces y sombras - GenÉthico
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Pasaporte Covid, luces y sombras

El pasaporte Covid es tendencia. El intento de reactivar la economía prima en todas las áreas. El pasaporte Covid promete dotar de una inyección de capital a la economía profundamente tocada. Conocemos la importancia de dotar de recursos económicos a las personas y a las empresas que siguen con pérdidas dada la situación pandémica en la cual aún vivimos. Si nos centramos en un sector, el del turismo, todas las últimas noticias que nos llegan están vinculadas al pasaporte Covid, aunque debemos reconocer que trae consigo grandes retos.

Luces

Primero debemos aclarar que aunque se haya extendido la idea del pasaporte Covid, no se trata de un pasaporte en sí, sino de un Certificado Verde Digital.

El turismo y, concretamente el turismo de reuniones, fue el primer sector en parar su actividad al inicio de la pandemia y será el último en reactivarse. Decimos “será” porque aunque se han llevado a término algunos eventos del ámbito corporativo, han sido a nivel local o, como mucho, a nivel nacional. Todo ello queda muy lejos del concepto de turismo MICE que conocemos.

En este contexto donde agencias y proveedores del sector han sufrido unas pérdidas descomunales, teniendo muchos que cerrar sus puertas, otros reinventarse para poder sobrevivir, etc,, es comprensible que todas aquellas medidas que faciliten los viajes de empresa entre países, aunque sólo sean de la Unión Europea, sean bienvenidas.

La Mesa del Turismo ha declarado su absoluta incomprensión al giro político que ha dado Bruselas. La Unión Europea presentó hace unas semanas el proyecto de un pasaporte de vacunación como herramienta para reanudar los desplazamientos con garantías sanitarias dentro de Europa. Dicho documento sería un Certificado Verde Digital el cual reflejaría si el titular:

  • Está vacunado.
  • Los resultados de PCR o antígenos.
  • Inmunización por haber superado la enfermedad de la Covid-19.

 

El caso es que la Unión Europea ha notificado que sus Estados miembros pueden restringir el uso y duración del certificado. Según Juan Molas, presidente de la Mesa del Turismo, es “un pasaporte de vacunación que facilitaría los viajes de los ciudadanos dentro de las fronteras de la UE, tal como se había anunciado”.

El conjunto de la Mesa del Turismo dice que “Bruselas se lava las manos en un asunto de tremenda importancia, dejando al albedrío de los Estados cómo gestionar cada uno su certificado digital y descafeinando una iniciativa que habría sido muy positiva de venir respaldada por la Europa unida y sólida que debería de estar al frente de la gestión comunitaria de la pandemia”.

Es cierto que un certificado de estas características en una situación tan excepcional y crítica como la actual puede servir de ayuda. Sin embargo, cuando prima la urgencia nos es muy difícil pararnos en lo importante.

Sombras

Si dejamos que el contexto determine y justifique todas las acciones, estaremos cayendo en el “todo vale”. La reactivación de la economía urge, es cierto, pero la reactivación a cualquier precio no sirve. Debemos pensar muy bien qué tipo de reactivación queremos y cuáles son los canales más acertados. No ponemos en duda la efectividad de un documento que pueda aportar grandes garantías sanitarias para el turismo, tanto vacacional como de negocios. Pero ¿qué garantiza el pasaporte? Que seamos inmunes a la Covid o que no la contengamos en el momento de hacer la PCR ¿cierto? Por lo que si hemos sido vacunados, hemos pasado la enfermedad y, por tanto, tenemos anticuerpos o nos hacemos una PCR y el resultado es negativo, podemos viajar.

Este último requisito de la PCR es bastante nuevo, pero aún así ¿no existe una discriminación en todo ello? Muchos hablan de discriminación positiva, pero están empleando mal el concepto.

Cuando hablamos de discriminación positiva solemos emplearlo en términos de selección de personal. Intentamos que, ante un mismo curriculum, se le asigne el puesto de trabajo a aquella persona que pertenece a un colectivo que está y ha estado históricamente vetado, excluido, infravalorado, vulnerabilizado, etc, precisamente para dar la oportunidad histórica que siempre se les prohibió por pertenecer a dicho colectivo en cuestión. Hablamos de igualdad.

Con este Certificado Verde Digital nos podríamos encontrar ante el caso de una persona que:

  • No se encuentra entre los grupos de vacunación prioritarios.
  • Se ha cuidado durante toda la pandemia y no ha contraído el virus.
  • Dispone de recursos económicos muy limitados debido precisamente a esta situación de pandemia.

 

No podría viajar para acudir a eventos del sector a través de los cuales intenta levantar su trabajo. ¿No es injusto? Y eso si solo pensamos en España. Al no realizar un proyecto conjunto europeo y cada país ir a su ritmo, la discriminación se vuelve estructural. Alguien del sector MICE español, del perfil comentado, podría trabajar en un congreso donde el público sea francés, pero no podría ir a Francia como visitante a un evento….

Y eso es tan solo uno de los casos que presentan problemas en nuestros países desarrollados. ¿Qué pasa en aquellos países en los que no tienen ninguna de las vacunas Covid? ¿Con qué criterios de justicia social ponemos en marcha este documento sabiendo lo que sucede en estos países? ¿Acaso no hemos aprendido que en un mundo globalizado nada queda lejos? Ayer conocíamos la cifra de la India, 350.000 casos nuevos de Covid al día. Son cifras desgarradoras.

Las instituciones deben dotar de ayudas, soporte económico, a los que más lo necesitan y las empresas también deben de arrimar el hombro. Pensar menos en accionistas y más en las plantillas, en sus trabajadores.

Se trata de un tema complejo, sí, y como tal no tiene una solución “tan fácil” como un certificado. Por no hablar de que los datos sanitarios de una personas son considerados como “datos de alto riesgo”.

Ahora todos hablamos de big data, la importancia de los datos. Existe un debate enorme sobre la propiedad de los mismos. ¿quién tendrá acceso a estos datos? ¿Sólo instituciones gubernamentales?¿Y la empresa privada que desarrolle la tecnología?¿Y el personal que nos pida el certificado en el control del aeropuerto, evento, etc? “Será mediante un código QR”, expresan algunos. Una vez escaneado, ¿la persona que realiza esa acción de escaneo puede ver cuál de los 3 requisitos cumples?

Si estas respuestas son afirmativas, estamos pasando otra línea roja. Legislar a favor de la protección de los datos y su propiedad sobre el propio individuo, sigue siendo de extrema urgencia.

Debemos buscar soluciones urgentes, sí. ¿La mejor? Vacunar al máximo de la población mundial posible cuanto antes. ¡Pero la economía no se puede parar más! Pues debemos encontrar soluciones que no pasen por la discriminación, sino por la coherencia.

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