Permafrost, ¿por qué es tan importante? - GenÉthico
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Permafrost, ¿por qué es tan importante?

El permafrost tiene una edad geológica de 15.000 años y encierra en sí mismo altas dosis de metano y dióxido de carbono. En los últimos años, el cambio climático ha supuesto un incremento de las temperaturas y, a su vez, el deshielo de esta capa del subsuelo de la corteza terrestre. Es importante entender que por mucho que hablemos de deshielo el permafrost es suelo congelado, NO HIELO. Se compone de dos partes diferenciadas: el pergelisol que es la más profunda y el molisol que es la más superficial y la que se descongela de forma más fácil y recurrente. Los científicos extraen muestras del permafrost para conocer las temperaturas del planeta durante los últimos siglos y así tener indicios sobre su salud.

¿Dónde se encuentra?

Actualmente, ocupa entre un 20% y 24% de la superficie terrestre y se reparte, particularmente, en zonas pegando al Ártico como Noruega, Siberia, Tíbet, Canadá y Alaska. 

Las altas temperaturas recientes

En la últimas semanas nos hemos venido enfrentando a un gran aumento de las temperaturas en el círculo polar ártico, llegando a superar los 38º. Estamos hablando de una temperatura récord acompañada, además, de incendios destructores. Estas altas temperaturas suponen un deshielo constante del permafrost y la erosión costera afectando, en primer lugar a la fauna del área geográfica que ve desaparecer su hogar cada minuto que pasa, pero también al ser humano en una perspectiva más largoplacista. Según la Organización Meteorológica Mundial, el Ártico se estaría calentando a una velocidad que duplica la del resto del planeta. 

¿Qué supone el deshielo del permafrost?

Su deshielo constante supone liberar a la atmósfera dos gases muy potentes: el metano y el dióxido de carbono. Durante los últimos siglos, se han llegado a acumular alrededor de 1.85 billones de toneladas métricas de carbono orgánico

Ambos gases, actúan como gases de efecto invernadero. Es decir, gases que retienen parte de la energía que el suelo emite debido a la radiación solar y que mantienen la Tierra a una temperatura óptima para la existencia y supervivencia de la vida. Pero, ¿entonces es algo bueno? Sí, en su justa medida.

El problema actual es que las cantidades liberadas son ingentes y suponen un aumento constante de las temperaturas. Esto a su vez provoca un deshielo más rápido y, de esta forma, se crea un ciclo sin fin. 

No obstante, el aumento inicial de las temperaturas viene dado por las actividades humanas descontroladas como la nefasta eliminación de residuos, el uso excesivo de fertilizantes, el uso de combustibles fósiles o la deforestación. 

Los científicos comentan que un aumento de las temperaturas de 2º puede suponer la descongelación y desaparición de un 40% de la superficie del permafrost. Una pérdida que incluye todo aquello construido por el ser humano, así como los ecosistemas.

¿Cuáles son las consecuencias más directas?

Son muchas las consecuencias directas del deshielo del permafrost para el ser humano, la fauna y los ecosistemas:

  • Inestabilidad del suelo sobre el que viven millones de personas.
  • Desaparición del hogar y las condiciones climatológicas esenciales para la vida de animales como los osos polares o las focas. 
  • Aparición de cepas de virus, bacterias, etc que podrían originar pandemias y epidemias desconocidas o ya olvidadas y sin cura actual. 
  • Aumento del nivel de mar afectando a la existencia de numerosas ciudades en todo el planeta.
  • Aumento de las temperaturas lo cual desencadena más deshielo y más incendios, afectando así a la fauna de otras áreas geográficas, así como a otros ecosistemas y a la vida de millones de personas.
¿Qué podemos hacer entonces?

Si bien es cierto que parece un ciclo sin fin en el que las consecuencias generan a su vez otras, la solución también puede seguir esta misma línea. Es decir, la solución pasa por trabajar de forma colaborativa desde la ciudadanía, empresas e instituciones gubernamentales. Si todos ponemos de nuestra parte y reducimos nuestras actividades humanas y las realizamos de una forma más consciente y respetuosa con el planeta, ganaremos todos. La reducción del uso de combustibles fósiles o erradicar la deforestación son pasos primordiales. Si no actuamos ya en consecuencia, no queremos ser tremendistas, pero habrá un momento en el que llegaremos a un punto de no retorno. Los científicos ya advierten que el deshielo del permafrost es uno de los factores más irreversibles para el clima y, aunque aún estamos a tiempo, nos tenemos que poner en serio desde hoy mismo. TODXS podemos aportar ya que cada granito de arena cuenta. 

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