Salud humana y cambio climático - GenÉthico
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Salud humana y cambio climático

No sólo el tipo de dieta alimentaria que llevemos a cabo, sino que también las condiciones atmosféricas y el cambio climático, en general, constituyen una amenaza directa para la salud humana. Asimismo, el cambio climático modifica considerablemente la protección de las poblaciones más vulnerables.

Según el último informe realizado por el Grupo Intergubernamental de Expertos en materia de Cambio Climático, se confirma que hay una cantidad ingente de pruebas que confirman que son los seres humanos los que están afectando al clima actual. A su vez, esto tiene consecuencias dierctas sobre la salud de las personas. Las catástrofes naturales derivadas del cambio climático como puedan ser las sequías, las olas de calor o las inundaciones, causan enfermedades y defunciones. Todo ello por no hablar de las enfermedades que previamente padecen millones de personas y que son sensibles tanto a cambios de temperatura, como de pluviosidad, polución, etcétera.

Los países en desarrollo sufrirán de forma más acusada las consecuencias en materia de cambio climático. Las zonas costeras densamente pobladas, las zonas áridas y los estados insulares, particularmente.

La respuesta sanitaria debe, por tanto, ser una respuesta global de las Naciones Unidas. Y, a su vez, como defendemos desde GenÉthico, se debe incluir el conocimiento y la experiencia de personas relevantes en el sector de la salud u organizaciones como la OMS (Organización Mundial de la Salud). La colaboración es imperativa para hacer frente a grandes crisis y retos. No olvidemos que tenemos más elementos que nos unen que los que nos separan.

Elementos

Podemos catalogar en diversos puntos las consecuencias del cambio climático para la salud humana.

1.- Fenómenos meteorológicos y salud humana:
 
  • Las inundaciones son el desastre natural más común en Europa ya que desde los años 90, la población europea ha perdido a 2.000 personas y alrededor de 400.000 hogares.
  • Las olas de calor han empezado a incrementarse y además lo hacen cada vez de forma más acusada. El ártico, por ejemplo, ya está cambiando a un nuevo estado climático que nada tiene que ver con el que lo ha regido a lo largo de la historia conocida. Según Laura Landrum, investigadora principal del estudio publicado en Nature Climate Change: “Este es un periodo de cambios tan rápidos que las observaciones de patrones climáticos pasados ya no muestran lo que se puede esperar el próximo año”.
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  • Las sequías representan una seria amenaza ya que contribuyen a la malnutrición, al hambre y a un sinfín de enfermedades. Si seguimos así, sin tomar acciones contundentes, el 70% del territorio español está condenado a la desertización. Todos hemos podido ver como los incendios se han convertido en una de las noticias de cabecera de todos los informativos a nivel mundial (EEUU, Siberia, Australia, España…). Muchos causados por la escasez de agua y, por tanto, la desertización de los terrenos, y muchos otros intencionados, por la codicia extrema del ser humano.
 
2.- Enfermedades transmitidas a través de la alimentación el agua u otros vectores.
 
  • Existen enfermedades que se ven exponencialmente afectadas por el cambio climático, por ejemplo, la salmonelosis. La salmonela es especialmente vulnerable a la subida de temperatura, donde aumenta su capacidad de reproducción y contagio. Otra enfermedad, en este caso asociada a épocas de fuertes lluvias, es la criptosporidiosis. La causa un parásito que vive en la tierra, en alimentos o en el agua cuyas superficies están contaminadas con heces. Las fuertes lluvias pueden arrastrar estas zonas contaminadas y alcanzar huertos y abastecimientos de aguas potables.
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  • Las enfermedades producidas por vectores biológicos son muy sensibles a los cambios climatológicos. Podemos hablar de la leishmaniasis, el virus Hanta, el paludismo, la encefalitis transmisible, la fiebre del Nilo u otras de origen zoonótico, como la Covid19. Si pensamos en todo lo que ha provocado la Covid 19 este año teniendo en cuenta que la tipología de virus Sars ya la conocíamos ¿qué podría pasar cuando se liberen, debido al deshielo, virus y bacterias que llevan congelados más de 40.000 años en el permafost?

Debemos tomar conciencia real y una visión largoplacista. Siendo clave esto último, el LARGOPLACISMO. De nada sirve hacer lo que se debe hacer mientras tenemos el problema encima si cuando consigamos mitigarlo volvemos a las andadas. Es como una lesión mal curada, tarde o temprano te pasa factura.

3.- Alérgenos.
 

Todos hemos podido apreciar como en pocos años la población con intolerancia al gluten, a la lactosa, a los frutos secos, al polen, al polvo y a un largo etcétera, ha aumentado.

Es evidente que la contaminación atmosférica nos hace mucho más vulnerables a los agentes externos. Asimismo, la calidad de los alimentos que ingerimos dejan mucho que desear ya que se han plagado de pesticidas, curiosamente para evitar otro tipo de plagas naturales. Además hemos permitido criar animales en tiempo récord inflados a hormonas y antibióticos para garantizar las cantidades ingentes de producto cárnico que consume la población de los países enriquecidos. Población que está en continuo y rápido aumento y cuyas necesidades serán cada vez mayores. Hemos querido erradicar lo natural para que sea lo más artificial posible, pero desarrollando estrategias comunicativas tan potentes que nos hagan pensar que lo natural es precisamente eso, la artificialidad de la industria ganadera y la macro-agricultura.

4.- Agentes externos.
 

Agentes externos como la capa de ozono que absorbe gran parte de la radiación solar también se han visto dañados. En las décadas de los 80 y 90, el ozono descendió un 4% por década en Europa y fue entonces cuando reconocieron el peligro que eso representaba. El agujero de la capa de ozono supone en torno a 25 millones de km2, lo que se traduce en que una extensión de casi el doble de la superficie de la Antártida tiene niveles de ozono muy inferiores a la cantidad media que ronda los 220 DU (Unidades Dobson). En el 1987 los gobiernos aprobaron el Protocolo de Montreal donde se comprometieron a retirar los principales gases responsables de la destrucción de dicha capa de ozono. No obstante, no fue excesivamente eficiente.

Las cantidades pequeñas de radiación ultravioleta son esenciales para que se produzca la vitamina D. Sin embargo, una sobre-exposición puede provocar graves efectos de forma crónica tanto en la salud de la piel, de los ojos como del sistema inmunitario. Otro de los puntos que demuestran el sutil y mágico equilibrio de la madre naturaleza, el cual nos hemos empeñado en quebrantar.

Los estudios actuales predicen que si el ozono desciende un 10% podría causar 300.000 cánceres no melanocíticos, 3.5000 casos más de melanoma y 1,75millones de casos de cataratas cada año.

Reflexión

¿Cómo hemos podido llegar a idear y creer ciegamente en un sistema que promueve la muerte, que destruye la vida en su conjunto y sin contemplaciones?¿Cómo hemos llegado a creer que “la economía” es un organismo vivo que existe por sí mismo?¿Acaso no es una invención humana? Y si hemos sido nosotros, los humanos, los que hemos creado el sistema, ¿qué nos hace pensar que no podemos cambiarlo, transformarlo por completo? Será que es más fácil otorgarle vida propia que esforzarse y renunciar a algunos privilegios que hemos obtenido a costa de robárselos a otros.

Muchos son los que nos dirán que no podemos cambiar el sistema, que es muy difícil. ¿Por qué? Porque lo contrario sería admitir que hemos abusado de nuestra posición. Por desgracia, hoy día pocas personas son capaces de reconocer sus privilegios, ganados o adquiridos, y cederlos en favor de la igualdad y la equidad con el prójimo.

Y es curioso porque esta actitud no va de género, ni de ideología. De hecho, todas las religiones comparten una premisa y es “no hagas al prójimo lo que no quieras que te hagan a ti”. Es más, trasladan ese mensaje a todos los animales de este planeta llamado Tierra. No hemos encontrado en ningún mandamiento premisa similar a “comed músculos de vaca, cerdo o cordero, queso de cabra, ancas de rana o bebed leche de vaca”. Creemos que una de las recomendaciones más significativas en las religiones es la de “No matarás”. ¿Qué nos hace pensar que sólo se refieren al homo sapiens sapiens?

Y todo ello contemplándolo desde las creencias de millones de personas en todo el mundo. Pero para los ateos, agnósticos, nos queda la ética. ¿Qué nos hace pensar que es ético apropiarnos de todo cuanto vemos para explotarlo a nuestro beneficio? La ética habla de respeto, de aceptación, de paz, de ayuda y de empatía. No vemos mucho de esto cuando se pone cash encima de la mesa.

La salud humana está directamente relacionada con la salud del planeta. La transformación del sistema hacia un entorno resiliente, que escucha, anticipa, protege y ayuda es clave tanto para la calidad de vida del planeta como, por consiguiente, para la de la vida de las personas.

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