Veganismo, ¿moda pasajera o llega para quedarse? - GenÉthico
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Veganismo, ¿moda pasajera o llega para quedarse?

Son muchas las motivaciones que pueden llevar a un individuo a hacerse vegano: salud, bienestar de los animales o preocupación por el medio ambiente. Lo que está claro es que este movimiento implica más que un cambio en nuestra dieta, supone un respiro para el planeta que, de seguir a este ritmo , no podrá abastecer a los 10.000 millones de personas que se prevé que haya en el mundo en 2050. 

¿Qué es el veganismo?

El término de veganismo surgió en la década de los 40 por Donald Watson para diferenciarlo del concepto del vegetarianismo. Apareció el concepto “vegan” que el propio Watson definía como la forma de reflejar “el principio y el final del vegetarianismo (veg-etari-an)”.

Vegetarianismo y veganismo no son lo mismo. El primero hace alusión, únicamente,  a un tipo de régimen alimentario que elimina de la dieta la carne y el pescado. El veganismo, por su parte, va más allá. Se trata de un estilo de vida fomentado por una evolución de la postura que tomamos ante la forma en la que se trata a los animales. Este estilo de vida rechaza toda forma de explotación animal, pudiendo referirse a la comida, así como a la vestimenta, la cosmética o cualquier actividad en la que se hace uso del animal en beneficio de la diversión humana.

¿El veganismo es una moda pasajera o ha llegado para quedarse?

Según el tercer informe The Green Revolution (2019), en España, el 10% de los españoles optan por una alimentación basada en los vegetales. Los flexitarianos se imponen con un 7,9%, frente al 1,5% que son vegetarianos y los veganos que suponen un 0,5%.

El veganismo, pese a ser una tendencia minoritaria en la actualidad, está en auge y ha visto crecer de forma constante su número de adeptos en los últimos años. A nivel cárnico, por ejemplo, en España un 35% de la población ha reducido o eliminado el consumo de carne roja en el último año. 

El crecimiento del interés por este movimiento político y social se ha consolidado, especialmente, en esta última década. De hecho, la reviste The Economist nombró el año 2019 como año del veganismo, siendo este movimiento particularmente popular entre las nuevas generaciones, en cuanto a edad, y las mujeres, en cuanto a género.

Este estilo de vida se fundamenta en gran variedad de argumentos. Por un lado, argumentos éticos en lo que respecta al bienestar de los animales. En segundo lugar, por motivos de salud, pues, contrariamente a lo que se cree, como cualquier otra dieta, bien adaptada a las necesidades del individuo, así como bien seguida por profesionales, resulta más beneficiosa que la dieta omnívora. Por último, existen argumentos ambientales ya que el consumo de productos de origen animal suelen tener una mayor huella hídrica, así como un mayor impacto negativo en cuando a la generación de gases de efecto invernadero.

Un estudio reciente llevado a cabo por la Universidad de California encuestó a 8.000 personas de EEUU y Holanda. El objetivo era determinar cuáles eran los argumentos que motivaban a los consumidores a volverse vegetariano/vegano. Aunque la motivación principal para iniciarse en este estilo de vida era la salud, el medio ambiente y el bienestar de los animales resultaron los argumentos más destacados a la hora de comprometerse en el largo plazo.

Lo que está claro, es que este movimiento cada vez tiene más visibilidad. El ser “vegano” ha pasado a tener una connotación positiva y a nivel político y social tiene cada vez más relevancia. Son varios los días/meses que se dedican en todo el mundo a este movimiento como el Veganuary en Inglaterra o el No Meat Monday en Francia o en Estados Unidos.

Asimismo, cada vez son más las empresas tradicionales de producción cárnica, marcas de ropa y cosméticos, grupos de restauración … que amplían su oferta, creando productos veganos que se adecúen a los nuevos perfiles de consumidores

Veganismo y Desarrollo Sostenible

Un estudio realizado en 2014 menciona que la forma en la que nos alimentamos tiene impacto directo en nuestra salud y en la del planeta. Las dietas más tradicionales están siendo reemplazadas por una alimentación basada en productos con mayor contenido de azúcares y grasas refinados, aceites, carnes, ultraprocesados… Si esta tendencia continúa al alza, se espera que para 2050 la emisiones mundiales de gases de efecto invernadero aumenten un 80%, además de tener un impacto directo en la salud de los individuos fomentando enfermedades varias y, por tanto, reduciendo la esperanza de vida a nivel global. 

Según informaba la FAO, ya en los años 2000, la producción de carne tiene un impacto directo en el cambio climático, la contaminación, la explotación y degradación de la tierra, el consumo de agua y la pérdida de biodiversidad. Todo ello, sin olvidarnos de mencionar cómo afecta al bienestar animal la explotación sin escrúpulos de la industria ganadera. 

En la misma línea, la ONU también advertía en 2014 que, de seguir con el ritmo actual de producción, será insostenible poder abastecer a los 10.000 millones de personas que se prevén de cara al 2050.

Algunos de estos datos hacen únicamente referencia al veganismo como dieta, pero que no se nos olvide que va más allá teniendo impacto en la industria textil, cosmética, farmacéutica… Es innegable que nuestro modelo de vida tiene una relación directa con un Desarrollo Sostenible. Ser vegano no tiene sentido si de primeras lo hacemos por ética hacia el cuidado animal, pero luego adquirimos productos cuya producción supone la destrucción y explotación de otros ecosistemas. Consumir producto vegano es bueno, pero informarse también de dónde viene y cómo se produce es aún mejor.

¿Puede evolucionar el veganismo a causa del desarrollo tecnológico?

Mientras que el vegetarianismo se define como un tipo de dieta basada en un no consumo de carne, sea cual sea su origen, el veganismo rechaza cualquier producto para el cual se haya visto necesaria la explotación animal. Si en el futuro se logran otras formas de obtener productos alimentarios, cosméticos, … sin que suponga un daño hacia el animal, hipotéticamente, un vegano podría consumir estos productos. 

Ya se oye hablar del futuro de la comida impresa, a través de impresoras 3D. Un avance tecnológico que podría ir de la mano de una evolución en la forma en la que se alimenten vegetarianos y veganos. Actualmente, no es viable la sustitución de un filete 3D por uno real, pero, dado el rápido avance de la tecnología, no se puede descartar como posible solución en el futuro. 

Por su parte, cadena británica BBC publicó a principios de año, su documental “Life in 2039“. En él, un conjunto de expertos analizan cómo se pueden ver afectadas nuestras costumbres y nuestros hábitos de cara a 2039 mencionando, entre toras cosas, la posibilidad de crear carne a partir de células madre. De nuevo, una forma de consumir sin que esto suponga una explotación animal ni medioambiental. 

De nuevo, estas son soluciones que podrían plantearse en un futuro aunque, a día de hoy, no tengamos nada definitivo. 

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